Cómo mandarle la compra del mes a tu familia en Cuba
Pagas desde donde estés, la entrega va a la dirección de quien recibe y el acta firmada vuelve a ti. Esto es lo que hay que tener a mano y lo que cuesta cada parte.
Lo que necesitas antes de empezar
Tres datos y nada más: el nombre completo de quien recibe, su dirección con el municipio, y un teléfono de contacto en Cuba. No hace falta que la persona tenga cuenta, ni correo, ni que esté delante cuando haces el pedido. Lo que sí conviene es avisarle de que va a llegar, sobre todo si el pedido lleva congelados.
El municipio no es un detalle administrativo: de él salen la tarifa de reparto y la fecha. Puedes consultarlas antes de decidir nada en la página de cobertura, que lista los dieciséis municipios de Sancti Spíritus, Villa Clara y Cienfuegos con su precio y su día.
Los cuatro pasos
Primero, elige qué mandas. Si es la compra del mes completa, una canasta resuelve en un solo artículo lo que si no serían diez líneas; si es algo concreto, va suelto desde el catálogo.
Segundo, elige al destinatario antes de pagar. Al hacerlo, el destino del pedido se mueve a su municipio y la tarifa de entrega se recalcula sola: es la parte donde más se equivoca la gente, porque pagar con tu municipio puesto y la dirección de otro deja el pedido diciendo una cosa y cobrando otra.
Tercero, revisa el total antes de confirmar. El precio de los artículos y el reparto van separados y los dos están a la vista; no hay una comisión que aparezca al final. Si algo del pedido está marcado como bajo pedido, se confirma en 24 horas antes de cobrar.
Y cuarto, espera la entrega del día publicado. Quien recibe firma el acta y esa acta te llega a ti. Si algo no llegó o llegó en mal estado, se devuelve ese importe; las condiciones están escritas en la página de devoluciones.
Errores que cuestan tiempo
El más común es poner la dirección de un municipio y esperar la fecha de otro. Cada municipio tiene su propio día de reparto: el de Santa Clara no es el de Yaguajay, y el pedido sale cuando toca esa ruta.
El segundo es mandar congelados a una casa donde no va a haber nadie. El pollo viaja en cadena de frío y se entrega al final del recorrido justamente para eso, pero si no hay quien abra, se pierde el viaje.
Y el tercero, más de fondo: mandar poco y a menudo. Cada envío paga su reparto. Juntar la compra en un pedido al mes es, casi siempre, la diferencia entre pagar una entrega y pagar cuatro.
